Días
en que te extraño, porque eres lo que no has sido. Mi imaginación juega con mi
realidad. Cada noche siento tu cabello entre mis dedos, observo cada peca
llevas en la cara, las comisuras que acompañan tu boca. Tus manos, que son
manos que parece que llevasen siglos trabajando, manos de otra época. Cada
noche nos sentamos a mirar el horizonte en silencio, aunque hay noches en las
que nuestra mente nos gana, comenzamos a hablar de por qués, para qués y cómos.
Nos pasamos toda una noche generando ideas y destruyendo ideales. Cada noche
creamos un mundo nuevo. Pero cada mañana despierto y no te siento.
Cinco meses después de salir de mi país, aun extraño todo en la misma medida. Todo lo no material. Cinco meses después de haber vivido en Medellín, asumí el reto. Cinco meses después comprendí lo que es vivir el día a día. No esperé nada del día siguiente, con poco salí a diario con mi mejor cara, a atender cada cliente con todo lo que tenía y más. Dediqué mis días no solo a vender sino a escuchar. A diario escuchaba historias de cada uno de mis clientes, de todo tipo de historias. Cada uno dejaba algo de ellos dentro de mí. Si pudiese plasmar en una foto cada una de sus caras, no dudaría en hacerlo. Cada uno merece su puesto. Desde el niño pequeño con una incansable alegría, con el que hablaba de cosas que sólo los niños saben mirar. Hasta el señor con el que no hablaba pero veía a diario llegar a su casa, desgastado, cansado y quizá un poco desesperanzado. De observar y hablar con la gente aprendí mucho, quizás más de lo que hubiese a...

Comentarios
Publicar un comentario