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La gente que me gusta - Mario Benedetti

La gente que me gusta Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad. Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios. Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio. Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto. Me gust...

Por lo pequeño

Caracas quiero recorrerte de este a oeste y de norte a sur. Quiero conocer tus calles y los árboles que habitan en ti. Quiero conocerte en un domingo ausente y en un lunes ajetreado. Quiero observar cómo te iluminas en un día lluvioso. Para recorrerte, quiero usar mis pies y no un cuatro-ruedas. Sentirte con mis dedos y experimentarte con cada parte de mí. Mirar de cerca los detalles de los edificios que te conforman y la gente que te pertenece. Estoy enamorada de ti aún sin conocer cada rincón tuyo.

Combinación perfecta

Hay canciones que tienen la combinación perfecta de diferentes sonidos que, sin darte cuenta, te llegan justo a donde no debían llegar. Tocan tu oído, acarician tu piel y estrujan tu corazón. Canciones de canciones, de las que te hacen llorar de a poco y que te hacen sentir de a mucho. Sin darte cuenta, liberas aquello que no sabías que tenías guardado. Y se te saltan las lágrimas, se te corta la respiración y te duele el pecho. Sientes más de lo que creías. Te preguntas si alguna vez serás capaz de soltar esto y volver a coger un poco de aire. Que tus costillas abracen un poco menos tus pulmones y que a su vez, tu corazón tenga un poquito más de espacio. Y es que sin darte cuenta, estabas rompiendo pedacito por pedacito tu corazón, ya se le comenzaban a ver unas cuantas grietas. Ahora toca restaurar los espacios, remendar tu corazón. Llenar esas grietas con alguna nueva adicción, alguna nueva emoción. Hay canciones que después de haberte dejado sin aire, es...

La metáfora del vino

Esto es como un trago de ese vino que termina por no gustarnos. Que al descorchar la botella y olerlo, te resulta agradable y te invita a probarlo. Luego de tanto, de pensar que terminarías por amarlo te das cuenta que, todo ha sido una ilusión. Te enamoraste de un sabor que no estaba. Y te quedas ahora con un seco y amargo sabor en la boca.

El TicTac del reloj

La vida y su forma de transcurrir, moverse, sentirse; completo misterio. Nos levantamos todos los días apresurados al compás del tictac del reloj. Somos robots de nosotros mismos, me levanto, me cepillo, me visto, desayuno y así... Discutimos, reímos, lloramos pero falta algo, un consciente. A veces en tictac de reloj nos lleva sordos, pulsaciones aceleradas y pupilas dilatadas. Pero lo que es realmente mágico es cuando entre todo ese caos nos detenemos y es como si todo se pausara o comenzara a andar en cámara lenta. Donde detallas lo que realmente sucede. La brisa que golpea tus mejillas, la hoja cayendo del árbol, el semáforo de rojo a verde, alguien en el coche tocando el claxon y otro sumergido en sus pensamientos, el niño que juega y el abuelo que piensa. Esta es la vida misma sucediendo ante tus ojos, esto es estar presente, es sentir el transcurso del tiempo.

Invítame

Invítame a una copa de tinto por la noche, o a cualquier hora del día. Invítame a conocer nuevos sitios, a recorrer ciudades, a descubrir nuevos ideales. Invítame a admirar el paisaje, a escondernos bajo la sombra de un árbol. Invítame a estar contigo siempre con un tinto en mano.